- ELECCIONES EUROPEAS 2014: EA ARGENTINA CON LORENA LOPEZ DE LA CALLE Y JOSU JUARISTI. -
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19 de septiembre de 2005

Tafalla: "La clave del conflicto es el reconocimiento de la nación vasca"

La presidenta de EA, Begoña Errazti, ha afirmado hoy que el proceso de paz se encuentra en "una fase previa" en la que "no está todo diseñado ni todo está atado y cerrado", y ha indicado al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que "se ha acabado el tiempo de las sonrisas y de las buenas palabras y hacen falta compromisos".

Errazti, que ha intervenido en el acto político que ha puesto fin al día del partido celebrado en Tafalla con unos 2.000 asistentes, ha señalado que esta "fase previa" es la de la "interlocución". Ha añadido que el siguiente paso será "el diálogo bilateral y multilateral" y tras él llegará "la fase resolutiva" con la Mesa de Partidos y en ese punto habrá llegado "el final de la violencia", porque "cuando lleguemos ahí tendremos claro que el esfuerzo habrá tenido sentido. Entonces hablaremos del fin".

El papel del Gobierno central

Para llegar a este punto, "sin tutelas ni de ETA ni de Madrid", ha asegurado que existe "una oportunidad magnífica" ya que "hay expectativas razonables" pero hace falta que Batasuna "abandone estrategias de presión y justificación de altercados" y que el Gobierno central adquiera "compromisos".

Errazti ha agregado al respecto que desde la llegada de Rodríguez Zapatero a la presidencia "las cosas no han cambiado" en cuanto a la aplicación de la ley de partidos, "los macrojuicios" o una Audiencia Nacional "convertida en tribunal de excepción político" y por ello ha advertido que "si estas son las aportaciones a la paz del PSOE no vemos demasiado".

Avanzar en la soberanía

La líder de EA ha afirmado que "la clave del conflicto está ya definida" y ha añadido que se trata de un problema "de reconocimiento de la nación vasca", por lo que la solución "pasa por la decisión de la mayoría social vasca". "Más allá de la pacificación hay que avanzar en la soberanía" y ha indicado que los objetivos "a corto y largo plazo" en este proceso son, primero, un nuevo estatuto, tras él el reconocimiento del derecho de autodeterminación y finalmente la "independencia".

En el acto ha intervenido también el secretario general del partido Unai Ziarreta, quien ha reclamado "el derecho a decidir" y ha advertido que "si se empeñan en negárnoslo sólo nos quedará la vía de la ruptura con España".

EA ha contado en el día del partido con la presencia como invitados de representantes de ERC, BNG, CHA, Partido Socialista de Andalucía, Partido Andalucista, Andecha Astur, Unión Democratique Breton y el Frente Polisario.

16 de septiembre de 2005


Compartimos con ustedes el video que nos remitieran l@s compañer@s de Gazte Bartzaleak.

Presione aquí

Rafa Larreina y Onintza Lasa presentan los actos del Alkartasun Eguna que se celebrarán en Tafalla

El secretario de organización de Eusko Alkartasuna, Rafael Larreina, señaló hoy en que el protagonismo del proceso de normalización en Euskadi debe corresponder a los partidos políticos, por encima de las actitudes que adopten el Gobierno o ETA.

Larreina presentó hoy en rueda de prensa en Bilbao, junto a Onintza Lasa, los actos del Elkartasun Eguna (día del partido) que se celebrará el próximo día 18 en Tafalla (Navarra), bajo el lema "Entre todos es posible".

El dirigente nacionalista subrayó que, como quiere expresar el lema escogido, "es importante subrayar que la solución al problema político de fondo, la normalización, un problema pendiente desde hace 200 años, sólo pude venir del trabajo de todas las fuerzas políticas sin ningún tipo de exclusiones, ni por la violencia ni por la ilegalizaciones".

Por eso, opinó que el debate sobre si ETA ofrecerá una tregua o no; sobre si el Gobierno mantiene conversaciones con ETA, o no; "no es lo fundamental".

"Lo fundamental es lo que estemos dispuestos a hacer las fuerzas políticas que representamos a la sociedad del conjunto de Euskal Herria, que tenemos una representación legítima y acreditada en las urnas", recalcó.

Por eso, consideró que, en el momento actual, es "preciso centrar el debate político y exigir a los diversos agentes responsabilidad para huir de intereses partidistas y poner sobre la mesa todo lo que esté en nuestra mano para lograr acuerdos y soluciones".

En este proceso, insistió, es "fundamental que todas las fuerzas políticas puedan desarrollar su trabajo con normalidad, sin ningún tipo de traba".

Larreina señaló que este proceso debe dar lugar a un "nuevo acuerdo político" sustentado "en el respeto a lo que la sociedad vasca decida democráticamente, sin coacciones, ni violencia, ni obstáculos".

Señaló que, para lograr la paz, "lo primero que se tiene que dar es el compromiso de quienes están en la estrategia de la violencia de abandonarla completamente".

Luego, opinó, "ETA y el Gobierno tendrán que hablar de lo que se suele llamar eufemísticamente los temas técnicos, y solucionarlos. Pero lo deseable es que no se hable de ello, ni sea objeto de confrontación política ni de expectativas mediáticas, lo importante es el debate entre las fuerzas políticas", recalcó.

El Alkartasun Eguna se celebrará el domingo 18 en el frontón de Tafalla (Navarra), donde esta formación espera congregar a cerca de 2.000 militantes y simpatizantes. En el acto político intervendrán la presidenta del partido, Begoña Errazti, y el secretario general, Unai Ziarreta.

Página oficial de EA

15 de septiembre de 2005

España defiende la dispersión de los presos vascos

Gara
Mercedes Gallizo, directora general de Instituciones Penitenciarias, rechazó de manera tajante poner fin a la dispersión. Durante la reunión que ayer mantuvo por espacio de más de dos horas con Joseba Azkarraga, consejero de Justicia de Lakua, Gallizo salió en defensa de esta política y expresó su negativa al reagrupamiento de los prisioneros políticos vascos en aras a «proteger a la sociedad».

«Tenemos la obligación de proteger a la sociedad y la política de dispersión favorece el control de esos presos e impide que continúen con su actividad delictiva», insistió. Es más, la directora de Instituciones Penitenciarias aseguró que es necesario aplicarla a lo largo y ancho del Estado. En este sentido, señaló que la estrategia de su Dirección General «no es de alejamiento de ningún interno de su lugar de origen; pero sí de dispersión en todos los centros del Estado español».

Estas declaraciones van en consonancia con lo que ya dijeron el miércoles los ministros de Interior y Justicia, José Antonio Alonso y Juan Fernando López Aguilar, respectivamente. Durante la sesión de control del Senado y en respuesta a un senador del PP, Alonso aseguró que «el Gobierno no tiene intención de introducir cambios en la política penitenciaria», negando de esta manera la repatriación de los presos vascos.

López Aguilar se expresó en términos similares en el Congreso de los Diputados al asegurar que el Ejecutivo de Zapatero «no va a mover ni un ápice la legislación penitenciaria, ni la penal ni la procesal en materia antiterrorista».

La transferencia de la competencia de prisiones también estuvo presente en la reunión entre Azkarraga y Gallizo. Al igual que hiciera Alonso la víspera, afirmó que «no hay ninguna previsión por parte del Gobierno» de transferirla a la CAV «ni a ninguna otra comunidad», ya que la Administración española la está ejerciendo «con rigor y eficacia». Cabe recordar que Catalunya sí tiene transferida esta competencia.

Las peticiones planteadas por Joseba Azkarraga, por tanto, quedaron en nada. En la comparecencia que realizó después del encuentro, demandó el acercamiento de los presos para «humanizar» el conflicto en el momento político actual.

«Si queremos dar pasos en este momento político, tenemos que darlos todos», remarcó. Tildó el proceso de «imparable, largo y complejo», pero advirtió que debe basarse en una discreción que «desgraciadamente no todos tienen».

También habló sobre la situación de los presos enfermos y exigió a Gallizo un trato igualitario «cualquiera que sea su delito o ideología». Así, se preguntó «por qué Galindo o Vera pueden salir en libertad y otros presos en igual de condiciones, sean de ETA o no, no reciben un tratamiento idéntico».

Respecto a la negativa del Ejecutivo a traspasar la competencia en materia penitenciaria, cuestión de la que en los últimos días se han pronunciado representantes políticos e institucionales, Azkarraga mostró su decepción porque «alguien que ha sido juez [en alusión a José Antonio Alonso] ignore la ley de forma tan flagrante».

Alegó que el Estatuto de Gernika es ley orgánica y denunció que lleva 25 años sin cumplirse. En esa línea, criticó que el Gobierno se escude en que esta competencia «no está madura» o que «no es el momento político oportuno» para ser transferida, y resaltó que el Estatuto de Gernika «tiene que aplicarse, haya o no terrorismo».

Incidió en que Lakua «no puede aceptar» esa posición que mantiene Madrid, que, según denunció, «se salta la ley a la torera sólo por razones estrictamente políticas y no jurídicas». Agregó que esta posición hace a Lakua «desconfiar del talante y la sonrisa fácil».

Por su parte, el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, reiteró las declaraciones efectuadas por el ministro de Interior. «José Antonio Alonso fue muy claro ayer [por el miércoles]. No hay cambios en la política penitenciaria aunque el señor Zaplana se los quiera inventar», remarcó Rubalcaba.

Acto seguido, volvió a dejar clara la postura de su partido acerca del fin de la dispersión: «No va a haber cambios, no los ha habido de hecho».

Buen: «Crea sufrimiento»

El secretario general del PSE de Gipuzkoa, Miguel Buen, reconoció que la dispersión crea «sufrimiento» en los familiares y manifestó que esto habría que evitarlo, pero que se debe impedir que «ETA tenga comandos en las cárceles».

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, señaló que el titular de Interior «tendrá sus razones para hacer esa afirmación. No seré yo quien le contradiga. Otra cosa es que los tiempos, los momentos y las circunstancias en cada momento y en cada tiempo puedan ser distintas y en el momento actual esa afirmación pueda tener esa rotundidad y tener toda la argumentación para ser así de rotunda. Quizá en otro tiempo distinto, esa afirmación no tendría que ser tan rotunda».

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, dijo que la dispersión se debe mantener «hasta que pidan perdón por sus crímenes», y se felicitó de haber sido «el ministro que dispersó a los presos de ETA. Yo fui».

Por otra parte, por los derechos de los presos, 75 personas se concentraron en Eibar, 45 en la Txantrea y 16 en Donibane.

12 de septiembre de 2005

El señuelo de la cosoberanía

Gara

Si en algo coincidimos todas las fuerzas políticas, con la excepción del Partido Popular, situado desde hace tiempo fuera de los márgenes del funcionamiento político y democrático, es que nuestros discursos tras las últimas elecciones giran en torno a las oportunidades que se abren para alcanzar la paz y la normalización política. Se habla tanto de paz y normalización, que incluso han desplazado del debate político al que fuera tema central de la pasada campaña electoral, el nuevo marco jurídico-político de relación con España. No obstante, ambas cuestiones están más ligadas de lo que parece.

En todo caso, para nosotros hay que distinguir los conceptos de paz y normalización, conceptos entrelazados sí, pero que no son lo mismo. Nuestra sociedad percibe que el periodo que se abre es un periodo de esperanza para lograr que ETA deje de una vez por todas de ejercer la violencia, algo básico y absolutamente necesario. Para ello han de abrirse los cauces de diálogo que sean necesarios (así se establece en la resolución aprobada en el Congreso de los Diputados, con el único rechazo del Partido Popular), y se han de dar los movimientos necesarios, por ejemplo en cuestiones como acercamiento de presos, derogación de la Ley de Partidos, etc.

Llegada hipotéticamente esta situación de dialogo técnico para cese de violencias, es cuando no podemos olvidar que también tenemos que llegar a una situación de normalización política, pues de no lograr un acuerdo en esta cuestión, seguirían latentes los problemas en cuya raíz continuaría levantándose el conflicto político histórico de esta tierra.

Con los intentos de confundir a la ciudadanía en cuestiones como la definición de los conceptos, claros por otro lado, de independencia, soberanía y co-soberanía (solo posible si se parte de una situación de plenitud), corremos el riesgo de creer que el cese de la violencia, junto con algunas zanahorias como puedan ser el cumplimiento íntegro del Estatuto, y alguna otra concesión graciosa (se me ocurre, por ejemplo, un aumento relativo de presencia del Gobierno Vasco en la toma de decisiones ante los órganos de la UE) van a servir para dar por cumplidas las pretensiones legítimas y justas de este pueblo.

Es tanta la necesidad de paz que tenemos, que a más de uno puede llevarle al equívoco de pensar que la desaparición de ETA, junto con algunos conejos que pueda sacar de la chistera el PSOE con la connivencia de otras formaciones (reforma estatutaria y poco más), equivale a llegar a una situación de normalidad política.

Para Eusko Alkartasuna, el objetivo clave del momento cuyos albores vivimos es precisamente lograr la normalización política, pero para ello tenemos que definir con claridad que es lo que entendemos por normalización. En mi opinión la normalización política implica necesariamente llegar a una situación tal que suponga que se dan las condiciones objetivas para que cualquier proyecto político, si tiene el respaldo de la mayoría de la ciudadanía, pueda llevarse adelante, se pueda hacer realidad.

Hoy por hoy, es claro que, con la actual arquitectura jurídica y administrativa que han diseñado la constitución española y posteriormente el llamado bloque de constitucionalidad, existe una imposibilidad clara para que pueda materializarse en la práctica un proyecto político independentista como es el que defiende Eusko Alkartasuna, que pretende la conformación de un estado, de una república, en el seno de la Unión Europea. La única salida que hoy por hoy tendría una mayoría social independentista sería mediante un proceso rupturista, con unas implicaciones en todos los órdenes difíciles de cuantificar a priori.

En consecuencia, para evitar un quebranto como el señalado, tenemos que ser conscientes, y sobre todo las formaciones nacionalistas españolas han de ser capaces de llegar a reconocer que la única posibilidad, para que podamos hablar de normalización política, entendida como existencia de condiciones para materializar cualquier opción política si es mayoritaria, tiene que haber un reconocimiento jurídico formal y explícito del derecho que este pueblo tiene a decidir su futuro.

No hacerlo sería condicionar cualquier solución a que quienes nos sentimos abertzales renunciemos a nuestras convicciones legítimas. Nosotros no pedimos a las fuerzas constitucionalistas que renuncien a su modelo de estado, y tampoco queremos imponer antidemocráticamente nuestra idea de un estado independiente en Europa a quien no opina así. Lo único que pedimos es que si la mayoría de este pueblo quiere conformar una república vasca en Europa, esa voluntad mayoritaria expresada en libertad pueda llevarse adelante. Pero eso pasa necesariamente por consultar a este pueblo, y por respetar el resultado de esa consulta que reclamamos. Nosotros nos comprometemos a respetar ese resultado, y pedimos a las formaciones nacionalistas españolas que se comprometan también a respetarlo. Eso es democracia, y lo demás son ganas de confundir. Esas son las reglas que todos tenemos que aceptar, que son las que subyacen en el preámbulo y en el título preliminar de la propuesta de nuevo Estatuto Político.

Finalizo indicando algo obvio; son los partidos que representan la sensibilidad nacionalista española quienes más se tienen que mover en este asunto, pues es su modelo de estado el que de facto impera y se mantiene desde hace más de un siglo, a pesar de que quizás no sea el mayoritario según se desprende de los apoyos políticos de las formaciones nacionalistas vascas y de los últimos estudios sociológicos.

Unai Ziarreta - Secretario general de Eusko Alkartasuna

Las lecciones de Aznar en Argentina

De la larga lista de actores políticos españoles que con frecuencia visitan la Argentina para hablarnos de rentabilidad empresaria, democracia, derechos humanos, asociaciones estratégicas y experiencias de vida, entre otras cuitas, recientemente hemos tenido el dudoso honor de recibir al ex presidente José María Aznar, que, entre otros asuntos, vino a presentar su más reciente obra literaria que lleva por título "De Fraga a Bush, Retratos y Perfiles". Todo un símbolo de su cosmovisión política.
Para más datos, el libro, que también reparte elogios a un hombre que le perturbaba ver “pajaritos enjaulados” y que por ello excarceló a los responsables del más brutal genocidio que viviera la Argentina en su historia, me refiero al ex presidente Carlos Menem, fue presentado por el periodista Mariano Grondona, colaborador de más de una dictadura militar.
Como suele suceder en estos casos, el hombre se tomó su tiempo para visitar al presidente Néstor Kirchner, a quien le obsequió su libro -seguramente en reconocimiento por la generosidad que en el pasado reciente ha tenido la Argentina para con las empresas españolas-, y también a la oposición neoliberal, encarnada en las figuras de un fugaz ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, un "talibán de la ortodoxia fiscal" eyectado del cargo cuando anunció su primera medida, el recorte de 1.100 millones de pesos en el presupuesto educativo, y de Mauricio Macri, un empresario que fuera procesado por contrabando de autos y a quien además se le retirara la concesión del Correo Argentino por incumplimiento en los pagos al Estado. Vale decir que hoy el Correo volvió a manos públicas y da ganancias.
Este último encuentro fue promocionado de la siguiente forma: "la experiencia del Partido Popular al frente del Ejecutivo de la madre patria".
Pero volvamos a los dichos de Aznar, quien se permitió opinar sobre las bonanzas del reparto de la torta política entre dos partidos excluyentes –dos es mejor que uno, estos cubanos que no aprenden…-, de su accionar decisivo frente a Estados Unidos y la Unión Europea para ayudar a la Argentina a salir de su crisis económica, de la superioridad moral del liberalismo sobre el socialismo –supongo que quiso hacer referencia a los problemas que con la moral ha tenido el socialismo español en las últimas décadas-, como así también de su decidido apoyo a la invasión a Irak.
Afortunadamente avisó que hace tiempo que dejó de ser políticamente correcto, porque tendría ganas de recordarle que de la crisis argentina tuvo una importante cuota de responsabilidad un fuerte modelo bipartidista, que Estados Unidos y la UE, a través de su hegemonía en los organismos financieros internacionales, fueron corresponsables de la debacle económica y que la invasión a Irak aportó más caos y muertes que libertad.
Pero bueno, es verdad que él no quiere ser políticamente correcto y por ello concedió la Gran Cruz del Reconocimiento Civil a Melitón Manzanas, colaborador de la GESTAPO y torturador durante el franquismo, se negó a investigar denuncias de torturas aplicadas en instituciones oficiales, aplaudió la clausura de medios de prensa en Euskadi y responsabilizó mentirosamente a los vascos –violentos o no, da lo mismo- por los atentados de Madrid.
En fin, por suerte madre hay una sola.

Leandro Etchichury

7 de septiembre de 2005

TESÓN Y PRUDENCIA

La expectación es lógica. Se trata de un conflicto político profundo y enquistado. Son demasiados años de violencia, se cuentan a decenas las víctimas y el dolor es intenso como para pasar por alto que ahora nos encontramos ante una situación novedosa, con una oportunidad de gran alcance para los dos grandes objetivos del país: la paz y la normalización politica. Por ello es muy fácil de explicar el gran interés que suscita el comienzo de curso. Septiembre no marca esta vez la fecha para una repesca sino que estamos ante un inicio que, en mi opinión, debe guiarse con tesón y prudencia.


Yo no creo que estemos cerca de formar una mesa-
foro-ámbito-espacio donde participemos todos los partidos. Lo que sí entiendo es que debemos poner todos los medios para llegar a constituirla sin riesgos de fracaso. No hay que dejarse seducir por plazos y fechas. Nada urge tanto como restituir un diálogo abierto y sincero entre interlocutores de distintos partidos en el que se facilite y anime el contraste sosegado de opiniones y propuestas. En esa aproximación, que no tiene que tener más adjetivo que el de la inclusión, es donde podremos fraguar los sólidos cimientos de futuro.


Si algo deben enseñarnos experiencias precedentes en la resolución de conflictos es que ni las prisas ni el proselitismo partidario y permanente conducen a buen puerto. El proceso de paz y normalización en Irlanda –al que miramos por ser el más cercano en el espacio y en el tiempo—vivió primero complicados y hasta turbulentos movimientos de diálogo previo entre fuerzas políticas que arrastraban pesados fardos de desconfianzas y resentimientos, hasta odios incluso, acumulados durante años de agrio enfrentamiento. Por eso animaría a no generar más fricciones a todos los que estamos llamados a buscar un necesario entendimiento.


Los partidos deben fijar posiciones y clarificar posturas para ser entendidos por la ciudadanía, pero ello no exige participar en un diario rifirrafe. Habrá que ir pensando en cambiar el cheep programado para etapas en las que la confrontación no pretendía jamás aproximarse al punto de encuentro sino precisamente lo contrario, incentivar el enfrentamiento. Puede tener poco interés la reiteración de los viejos mensajes destinados a contentar a la parroquia y a salir del paso, cuando la verdad es que ni quienes los propagan confían en su eficacia. Así, se puede entender como razonable insistir en que quienes no condenan la violencia lo hagan aunque no por ello dejemos de ser conscientes de que precisamente lo que buscamos es superar esa situación en la que al silencio se le ha convertido en delito.


Todos sabemos que nada cambia de la noche a la mañana, pero todos también intuimos que el cambio es imparable. Y es que por mucho que algunos cultiven todavía discursos del pasado, por mucho que se intente ignorar lo que ocurre ante nuestros ojos, es la realidad la que se impone. Por ello apenas es útil persistir en ese interés desmedido por lidiar faenas en los medios de comunicación. Puede haber llegado el momento en el que lo prioritario no sea garantizarse cuotas de protagonismo Y no abogo por la falta de transparencia ni defiendo un innecesario ocultismo. Lo que quiero es que todos participemos de una discreción que nos permita avances serios y reales.


Estoy convencido de que donde debemos y podemos incidir, tanto el Gobierno del que formo parte como todas las fuerzas políticas, es en dejar claro que paz y normalización política no son lo mismo. Mi partido, Eusko Alkartasuna, ha insistido desde su fundación en la necesidad de distinguir ambos como objetivos irrenunciables para nuestra sociedad vasca. También hemos defendido que sin respeto a la decisión que de forma democrática y pacífica podamos adoptar los vascos, no podrá resolverse el conflicto político que arrastramos. Por eso creo que ahondar en esa reflexión puede ayudarnos a sentar las bases de un espacio nuevo.


Creo igualmente que no debemos postergar un sereno análisis en torno a la territorialidad. Es evidente que el Pueblo Vasco se asienta hoy en un territorio que no solo pertenece a Estados diferentes, sino también a distintas Comunidades Autónomas. Los distintos sentimientos de identidad y pertenencia, todos ellos respetables, nos proponen una diversidad sociológica que no se debe en ningún caso ignorar, pero que tampoco nos puede conducir a soslayar el debate. La posición de EA ha sido clara al defender que la solución debe buscarse en la ya establecida en su día en el Estatuto de Autonomía para el caso de Navarra, que fue la de reconocer y reservar el derecho posponiendo su ejercicio a la decisión de los navarros. En resumen, reconocimiento de una titularidad colectiva y ejercicio libre y democrático. Planteamiento similar al que debe de hacerse y de hecho se hace en el Preámbulo de la Propuesta Politica del Gobierno, aprobado el pasado 30 de diciembre, con respecto a los territorios vascos de Iparralde. En definitiva el reconocimiento de una realidad llamada Euskal Herria.


Este breve apunte sobre asuntos en los que, con tesón y prudencia, deberemos buscar puntos de encuentro, quedaría cojo si no recordamos que un elemento clave para poder trabajar juntos en el mejor futuro de nuestro pueblo debe venir del fin de ETA. Es una exigencia, un clamor.


Voy a evitar premeditadamente el debate sobre qué fue primero: si el huevo o si la gallina. Creo sinceramente que hemos sufrido demasiado para enzarzarnos públicamente ahora en la exigencia de condiciones o en la oferta de contrapartidas. Aquí, lo evidente, lo objetivo es que los asesinatos de ETA han cesado; que la kale borroka se reactiva cuando a alguien le interesa que ello ocurra y que ya no existe lugar para la violencia en nuestro pueblo, porque nada que no llegue de manos de la política será aceptado por los ciudadanos.


ETA sabe que ya no le queden trenes a los que subir. Quienes más y mejor defienden los derechos del Pueblo vasco son quienes con su palabra y su compromiso trabajan para que la sociedad vasca sea más justa y más libre. Quienes aún postulan a favor de la violencia es porque no aceptan entender que no hay pistola capaz de dar justicia, bienestar y soberanía a quien nada quiere por la vía de la fuerza. Y la opción mayoritaria de la sociedad vasca es, sin duda alguna, la que apuesta porque sean los responsables políticos quienes se esfuercen para ofrecer salidas a los problemas.





Que nadie menosprecie a esa marea social comprometida con el respeto a todos los derechos de todas las personas. Tambien, en los derechos de los presos, cualquiera que sea el delito cometido. Estoy seguro de que la militancia activa en la defensa de los derechos humanos desplazará inevitablemente a quienes se empeñen en violarlos. No hay espacio para el crimen, la amenaza y la extorsión. Lo mismo que no debe haberlo para el recorte de libertades, la exclusión o la venganza.

Paz y normalización son reclamaciones básicas de nuestros ciudadanos y eje central del programa del Gobierno Vasco que inicia etapa con ilusión y convencimiento. Lo haremos con tesón y prudencia. Estamos decididos a sortear obstáculos y a no cegarnos por críticas y reproches. Aquí no se trata de ponerse medallas porque el mérito, si existe, deberá ser de todos para que todos, en el futuro, encontremos justicia en el acuerdo al que deberemos llegar.

Joseba Azkarraga Rodero

5 de septiembre de 2005

Errazti asegura que el conflicto vasco sólo se solucionará "si se respeta la existencia de Euskal Herria como pueblo"

La presidenta de Eusko Alkartasuna, Begoña Errazti, aseguró hoy que "el conflicto vasco tiene naturaleza política" y que "sólo podrá haber una solución definitiva si se respeta la existencia de Euskal Herria como pueblo".

En este sentido, aseguró que los dos retos fundamentales para la presente legislatura son "buscar un proceso de pacificación irreversible y definitivo" e "impulsar un proceso de normalización política sobre las bases del respeto a la voluntad mayoritaria del pueblo vasco". "Si no, difícilmente se llegará a la solución definitiva del conflicto vasco", insistió.

Errazti se pronunció en este sentido durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Vitoria para adelantar las líneas políticas de su formación para el nuevo curso político.

Tras considerar "una obligación política y moral" el que se hagan "todos los esfuerzos que posibiliten llegar a esa solución urgente y definitiva", la representante abertzale aseguró que "no podemos enfrentarnos a buscar dilaciones en el tiempo o retrasar algo que es absolutamente necesario".

Así, insistió en que el conflicto vasco es político y está "absolutamente vinculado con el tema de la pacificación", por lo que "no habrá solución definitiva, si no hay normalización política".

"Se tendrá que responder a la voluntad mayoritaria del pueblo vasco, que ya cogió su forma en la propuesta aprobada el 30 de diciembre en el Parlamento vasco", recordó Errazti, quien apuntó que si se obvian "la normalización y los avances soberanos que exigen la mayoría de la sociedad vasca, como se demostró en las elecciones, se cerrarán los ojos y se retrasará la solución del conflicto".

"No se puede dar marcha atrás y tomar como punto de partida el Estatuto de Gernika, que, además de haberse incumplido sistemáticamente durante 25 años, está superado y se ha mostrado innecesario para la voluntad mayoritaria", advirtió también la presidenta de EA, quien reiteró que "la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca va hacia un ejercicio mayor de la soberanía".

Así, indicó que las claves de este proceso son "el reconocimiento de derecho como pueblo y como sujeto de derechos", esto es, "el reconocimiento de la nación vasca, de Euskal Herria, de los siete territorios y además desde las distintas realidades institucionales que tienen", así como "su reconocimiento y su capacidad de decidir democráticamente".

Para Errazti, esta es "una legislatura fundamental, la de la pacificación y la de la normalización política", y ante esto "las "fuerzas políticas están obligadas a entenderse". "Las claves son las que son y desde la negación de la existencia del pueblo vasco y de los derechos democráticos de esta sociedad a decidir no va a llegar el fin de la violencia", apuntó.

Recordó que lo que afecta a la soberanía "ya está marcado", igual que lo que afecta a la pacificación, esto es, "la exigencia del fin de la violencia de ETA" y dijo que "la raíz del asunto" no es otra que "el respeto a la pluralidad de la sociedad vasca".

"Allá donde tenemos representación seguiremos por estas líneas clarísimamente marcadas y los partidos políticos tenemos que ser los agentes fundamentales", advirtió la líder de EA, quien agregó que "los Parlamentos vasco y navarro y el Gobierno vasco deberán ser los agentes que busquen encuentros entre las distintas posibilidades".

En cuanto a Navarra, dijo que "tiene otro ámbito bien distinto", por lo que "hay que seguir reivindicando los elementos claves de la pluralidad cultural y de adscripción nacional distinta en la Comunidad Foral de Navarra", donde además hay un gobierno "especialmente hostil con los que no admiten el modelo de UPN y CDN". Asimismo, instó a no olvidar la situación de Iparralde.

MESA DE PARTIDOS

Errazti se refirió por último a la mesa de partidos y anunció que durante los próximos meses EA "seguirá comprometido con todo lo relacionado con Nazio Eztabaida Gunea y todo lo que sean sus desarrollos posteriores", porque "además de estar marcado su desarrollo hay que llegar a esa mesa de partidos y Nazio Eztabaida Gunea será un agente social más".

"Trabajaremos para acercarnos a un proceso de paz buscando la interlocución de absolutamente todos los que tengan algo que decir y ofrecer a la sociedad vasca para lograr el fin de la violencia y con la discreción que es lógica", aseguró la presidenta de la formación abertzale, que apuntó que esto "no gustará a quienes pretenden estar dando todos los días noticias de este proceso".

Errazti aseguró que esto "no tiene nada que ver con la búsqueda de titulares por sistema" y "con la búsqueda de titulares que normalmente dispersan y distorsionan los procesos de paz de amplio calado, que es lo que deseamos que sea".

"Está en juego la convivencia en la sociedad vasca y el desarrollo de la soberanía y del autogobierno, y eso lógicamente lleva al desarrollo de la ciudadanía vasca. Hay mucho en juego para conseguir la paz y para poder llegar a una mesa de partidos que por fin, de una manera resolutoria, con la violencia terminada, pueda decir públicamente que hemos llegado a un acuerdo, a la convivencia política y a la resolución del conflicto, que es nuestro objetivo fundamental en los próximos meses", advirtió.

COSOBERANIA COMPARTIDA

La presidenta de EA se refirió asimismo a algunas "polémicas interesantes" que se han suscitado durante el verano, como la de la cosoberanía que "no es el camino de que EA contempla" porque "pretende obviar de raíz el conflicto y la reivindicación clásica, básica y lógica del nacionalismo vasco, que es la constitución de un Estado vasco".

"Por eso no podemos aceptar una negación total y flagrante de nuestros derechos como pueblo ni entrar en debate baldíos y dispersos que no ayudan a la solución del conflicto político", concluyó.

Página oficial de EA

El cambio político en Nafarroa es posible

Deia
En este momento de cambios en todo el Estado, en que gracias a la confluencia y el acuerdo estratégico entre partidos nacionalistas y de izquierdas ha sido posible arrebatar el poder al PP en Madrid y Galicia, y constituir gobiernos plurales y progresistas, también en Cataluña, precisamente ahora que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha iniciado una ronda de contactos con otras fuerzas en el Congreso para ampliar su estrategia de pactos con partidos nacionalistas, resulta ciertamente frustrante escuchar al secretario general del PSN, Carlos Chivite, anunciar la pretensión de su partido de buscar acuerdos de colaboración institucional con UPN de cara al 2007.
Desde hace diez años Navarra es gobernada por la derecha más conservadora, reaccionaria y caciquil de todo el Estado, casi siempre con el apoyo vergonzante de un PSN que ha venido justificando su respaldo reiterado al candidato y el programa de la derecha en el Parlamento de Navarra con el argumento de la "estabilidad institucional". Esta misma semana el señor Chivite empleaba esta misma excusa, al tiempo que condicionaba cualquier posibilidad de acuerdo con el nacionalismo vasco en Navarra a la renuncia a nuestros postulados ideológicos fundamentales.
Una exigencia que resulta imposible de asumir, que por supuesto ni Zapatero, ni Maragall ni Touriño han planteado a sus socios de gobierno, y que no hace sino poner en evidencia, nuevamente, la sumisión del Partido Socialista de Navarra al discurso de UPN/PP.
El cambio político en Navarra no sólo es deseable, sino también posible. Existe un precedente en el tripartito de 1995, que muchos navarros recordamos bien, y un ejemplo actual en los diversos ayuntamientos (Tafalla, Lizarra, Barañain... ) en los que socialistas y nacionalistas vascos estamos ahora mismo gobernando juntos. Lo cierto es que el mismo esfuerzo que ha hecho posible el cambio en otras comunidades, y en el propio gobierno central español, puede aplicarse también a Navarra, además lo necesita.
En los últimos años hemos asistido a un retroceso social cada vez más patente en ámbitos como Educación y Bienestar Social, en los que las necesidades de financiación son actualmente manifiestos, e incluso en el buque insignia del sistema público navarro, la Sanidad. Existe una importante falta de transparencia, que está desembocando incluso en casos de posibles irregularidades (Egües, Humanismo y Democracia...), que ponen en evidencia la generalización del trato de favor y, en definitiva, falta de control y decadencia en la gestión pública.
Por otra parte, apelando a un discurso navarrista que sólo esgrime en oposición a lo vasco, en los últimos años el Gobierno navarro ha emprendido una ofensiva desmedida contra las señas de identidad propias, y contra toda iniciativa política, popular o cultural que no comulgara con sus planteamientos. Patrimonializándose en exclusiva la idea de Navarra, UPN practica una política sectaria y excluyente, que en su fundamentalismo niega cualquier desarrollo futuro de esta Comunidad distinto al actual y la propia pluralidad.
En este contexto, la única posibilidad de cambio real en Navarra es un gobierno alternativo, progresista, abierto y respetuoso con esa pluralidad social que se pretende permanentemente ocultar.
La consecución de una diputada en Madrid en las pasadas elecciones de marzo de 2004, en la persona de Uxue Barkos, fue consecuencia de la voluntad por hacer visible esa realidad plural de Navarra, y que representamos tanto los partidos que formamos Nafarroa Bai como la propia IU o Batasuna. Es una cuestión de valor, compromiso y cintura política que, desde luego, en Eusko Alkartasuna estamos más que dispuestos a asumir, como ya hemos demostrado a lo largo de toda nuestra trayectoria en Navarra.
Navarra necesita un gobierno capaz de reencauzar la situación, que suponga un cambio real en los planteamientos y actitudes. Sin embargo, la postura que ha defendido el secretario general del PSN estos días sólo contribuye a reforzar aún más a UPN y CDN, hoy con mayoría absoluta en el Parlamento de Navarra, y que esta misma semana ya han anunciado su decisión de seguir colaborando tras el 2007.
Influir no basta. La cuestión no está en influir en un gobierno sino en ser su alternativa, y no caer en el chantaje dialéctico que permanentemente utiliza la derecha para perpetuarse en el poder. El nacionalismo vasco que representa Eusko Alkartasuna, partido de mayor representación institucional hoy en Navarra, ha sido siempre leal al desarrollo de nuestro autogobierno y nuestro bienestar, y muy activo en la exigencia de respeto a los derechos que nos corresponden como navarros. Y así seguirá siendo. Caer en la trampa del discurso del miedo a la "amenaza nacionalista" es cerrar las puertas a cualquier perspectiva de cambio, y UPN lo sabe bien.
Debemos hacer una apuesta valiente, con coraje y sin prejuicios ni dependencias que únicamente alimentan y fortalecen a la propia derecha. Plegarse a sus tácticas de manipulación nunca es una opción de alternativa sino de inmovilismo. Así ha sido durante muchos años, en que se ha hecho de Navarra una cuestión de Estado en vez de una cuestión de los navarros y navarras.
Pero para avanzar primero debemos desbrozar el camino hacia ese cambio real, paso a paso. Y para ello es imprescindible un desmarque del PSN de la estrategia de UPN, que haga irreversible las expectativas del cambio para el 2007. Porque si no difícilmente resultará creíble esa posibilidad, e ilusionar a esa gran masa de navarros y navarras que aspiran a una gestión distinta. Nosotros estamos por la labor de aprovechar esa ilusión política y social generada por Nafarroa Bai para impulsar un nuevo gobierno en Navarra. Porque Navarra también se lo merece, lo necesita, y lo podemos hacer. Es cuestión de determinación y de vencer complejos.
Para Eusko Alkartasuna el rumbo es claro. Estamos dispuestos a sumar fuerzas y esfuerzos y hacemos la apuesta desde este momento, sin renuncias ideológicas, pero con la firme voluntad de trabajar por una Navarra más integrada en lo social, lo político y lo cultural, más vertebrada territorialmente, y sobre todo, más avanzada. Quedar descolgados de la dinámica de cambios en el resto del Estado es perder una oportunidad que no se ha dado en mucho tiempo. Es el momento, podemos y debemos hacerlo.

Maiorga Ramírez es presidente de EA en Nafarroa

1 de septiembre de 2005

Agenda abierta


La llegada del mes de septiembre, al menos en el País Vasco, implica que la actividad en su conjunto y sobre todo la política comienza tomar mayor volumen. En este sentido, los partidos políticos y sus dirigentes lentamente comienzan a poner en funcionamiento sus organizaciones, repasando los proyectos y propuestas para el país, dispuestos a trabajar por el bienestar general de sus representados.

El Lehendakari Ibarretxe a anunciado su decisión de abrir una “ronda discreta” de consulta con los partidos políticos incluyendo a Batasuna, lo cual es muy auspicioso y coherente.

Otras voces, se van sumando a la necesidad de construir un “espacio” para desarrollar un necesario “diálogo”. En este sentido, la señora Begoña Errazti, Presidente de Eusko Alkartasuna, ha manifestado que percibe una buena predisposición entre los ciudadanos y políticos vascos para comenzar a conversar con el propósito de abordar a una solución política, que posibilite lograr la paz y normalización política para nuestro país. Además, Arnaldo Otegi, máximo dirigente de Batasuna ha expresado que se intenta explorar las bases un acuerdo sólido que permita el diálogo entre todos teniendo en cuenta dos temas fundamentales: territorialidad y el derecho a decidir de los ciudadanos vascos.

Este es solo el comienzo para transitar un camino de construcción, cuya finalidad sea poder “sentar” a todas las sensibilidades políticas y sociales en una “mesa de negociación” con un solo objetivo lograr la tan ansiada paz para el pueblo vasco y la normalización política de nuestra Nación.

Es necesario, que en esta etapa se dejen de lado las especulaciones personales o sectoriales, la generación de confianza mutua, sin tiempo ni plazos, pero con un constante avance sobre mínimos acuerdos del conjunto. Pero para que esto sea posible, hay que comenzar a dialogar en base a una agenda abierta.-

Prof. César Arrondo (UNLP)